OpenAI negocia la compra de chips de IA de Google para reducir su dependencia de Nvidia
La empresa de ChatGPT ya alquila procesadores de Google desde 2025 y ahora evalúa una adquisición directa, en un movimiento que expone la disputa por capacidad computacional para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial
OpenAI evalúa adquirir chips de inteligencia artificial fabricados por Google, según una investigación del medio estadounidense The Information. La empresa responsable de ChatGPT ya alquila procesadores de la gigante de las búsquedas desde 2025, y la posible compra representaría un paso más allá en esa relación comercial.
Hasta el momento, no se han divulgado detalles sobre el valor del negocio, la cantidad de procesadores involucrada ni el plazo para concretar la compra. Consultado por Reuters, Google no respondió a la solicitud de comentarios, y OpenAI se negó a comentar el asunto.
La mecánica detrás de la disputa
Los chips de IA de Google —los TPUs (Tensor Processing Units)— están diseñados para acelerar el entrenamiento y la ejecución de modelos de aprendizaje automático. La infraestructura es el cuello de botella central de la industria de la inteligencia artificial: entrenar modelos fundacionales exige miles de aceleradores operando en clúster durante semanas o meses.
OpenAI depende históricamente de Nvidia para ese suministro. Diversificar la base de procesadores reduce el riesgo de escasez y amplía la capacidad de expansión de la empresa, que enfrenta competencia directa del propio Google en el mercado de modelos generativos.
Rivalidad e interdependencia
El movimiento evidencia cómo la competencia en el sector de la IA no impide las relaciones comerciales entre empresas que disputan el mismo mercado. Google desarrolla sus propios modelos y compite con OpenAI en productos y servicios, pero sus procesadores pueden atender las necesidades de infraestructura de otras compañías.
La información divulgada no aclara si OpenAI pretende sustituir parte de los equipos que utiliza actualmente o solo ampliar sus opciones de procesamiento. La decisión de comprar en lugar de alquilar señalaría un compromiso a largo plazo con la plataforma de Google.
Lo que está en juego
La disputa por infraestructura de IA se ha convertido en el campo de batalla silencioso de la industria. Quien controla la capacidad de procesamiento controla el ritmo de lanzamiento de nuevos modelos —y, por consiguiente, la posición competitiva en el mercado.
La eventual adquisición de chips de Google por parte de OpenAI reforzaría la posición de la gigante de las búsquedas como proveedora de infraestructura para rivales, un modelo de negocio que ya practica con otras empresas. Para OpenAI, el acuerdo representaría una capa más de diversificación en un momento de expansión acelerada de sus operaciones.